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Denuncias contra AMAR

Rosario Aguilar
Denunciar desvíos de recursos públicos, violaciones de los derechos humanos, agresiones, nepotismo, tráfico de influencias, portación de armas en Centros de Rehabilitación de Chihuahua, no es una acción fácil para algunos ex adictos de AMAR A.C. quienes aseguran haber sido víctimas de la violencia

 

 


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La razón de no ser una tarea fácil para ellos es una: el profundo miedo a las represalias por parte de los directivos de la agrupación civil y de algunos funcionarios del Estado.

“Troy” revela detalles y también su nombre completo, y en su domicilio particular presenta pruebas de la violencia ejercida contra él. Lo único que pide es el anonimato, se identificó plenamente y pidió guardar en secreto profesional su identidad; afirma que la experiencia pasada fue muy cruel y no quiere exponerse, ni exponer a su familia, considera que el asunto es de “muy alto riesgo”.

Acompañado de su madre y de su novia, inicia su relato. “Lamentablemente como hay mucha desinformación sobre el tema, porque estamos en una sociedad que considera estos asuntos muy escabrosos y la familia ignora muchos detalles para solucionar el problema, por eso mis padres buscaron un centro de rehabilitación pero se equivocaron gravemente, al internarme en AMAR A.C. de Chihuahua”.

Dijo que “en ese entonces tenía serios problemas de adicción pero no tan graves como para descontrolarme y agredir físicamente a mi madre, nunca reaccioné violentamente ni hacia ella, ni hacia ninguna otra persona, en AMAR entré de una forma y salí mucho peor que como llegué. Se preguntarán ustedes ¿por qué? Simplemente porque desde el primer día que me internaron me recibieron a golpes. Entre 5 ó 6 personas, me desnudaron, me amarraron, me hicieron bañarme con agua fría, me sentaron en una silla y me metieron a la enfermería amarrado”.

Agregó: “a los dos meses de entrar en ese lugar fui víctima de una agresión más grave que me marcó física y psicológicamente para toda mi vida, la intención no fue someterme sino matarme: Desprendimiento de paladar, fracturas del brazo, torso, golpes severos de la cabeza. Me tuvieron que hacer cirugía plástica, y por hospitalización logré huir de ese centro de muerte”.

Al tiempo de exhibir, como una de las pruebas que conserva, un video fechado y en donde se observa una imagen muy impresionante, un paladar ensagrentado y abierto, sin contar con una dentadura completa. Troy explicó que se las ingenió para introducir una cámara y poder gravar pruebas de la violencia para después presentar formalmente una denuncia penal que aún está en proceso y exige su indemnización.

Mencionó que “los directivos de AMAR son profesionales para engañar a la familia. Las personas de oficina y directivos te exponen un plan muy bonito, que cuentan con terapia de mucha efectividad y se visten de un falso prestigio”.

El responsable del Centro de Rehabilitación en ese entonces fue el fallecido Eduardo Tres Palacios, y actualmente el director general de estos centros es Alfonso Martínez. “Hace apenas unos días fui a AMAR –segunda quincena de marzo 2006– para solicitar una platica con los directivos y sólo logré que se burlaran de mí y se negaran a responder a mi indemnización pese a que existe una querella porque, aparte de agredirme severamente, también me tuvieron privado de la libertad, secuestrado, en una palabra. Incluso en esa ocasión obligaron a un médico a trasladar prácticamente todo el instrumental de su consultorio al centro para que me operaran”.

Narró: “yo oí al doctor cuando les dijo ‘señores no puedo hacer nada aquí –en AMAR de Chihuahua– es muy grave la lesión’, porque fueron pérdidas de seis piezas dentales, tenía fractura de paladar o paladar caído, traía el labio abierto y golpes severos por todo el cuerpo, no dejaron que saliera hasta que el médico obligado a trasladar su equipo suturó y contuvo el derramamiento de sangre antes de hospitalizarme”.

Troy expresaba su indignación al igual que en ese entonces cuando las graves heridas estaban recientes “aparte del dolor de las graves heridas todavía soporté que casi sin anestesia me hicieran la operación, fue muy doloroso, muy torturante esos momentos, no se me van a olvidar quedaron marcados para toda mi vida”.

A Troy lo mantuvieron “secuestrado” hasta que firmó una responsiva “a los Tres Palacios, Poncho Martínez, Vilchis, Mauricio Vilchis, quienes estaban en enfermería, gritándome, incluso el que era mi padrino Carlos Rogero –quien debió haberme apoyado– Me estaba gritando e insultando, me obligaban a firmar, me resistí y no firmé hasta que me garantizaron que iba a salir, no sin antes darme una chineadita, arregladita para que estuviera más o menos presentable, logré huir de alguna manera”.

Asimismo hizo notar: “Cuando yo entré acababa de fallecer una persona, también supe de una persona que tuvieron, o sea, que murió cuando llegó y pasó todo el anexo y le decían puras mentiras a la familia. Hasta los tres meses se enteró la familia, tuvieron que decirle, escondieron el cuerpo y total supe de muchas cosas, supe de gente que se había muerto una semana antes de que yo entrara, y lo supe porque era un secreto a voces pero todos tenían miedo de denunciarlo”.

También se refirió a que descubrió la verdadera finalidad de estos Centros de AMAR, “es un lugar donde la terapia es diseñada para que uno se haga adicto al centro. No procuran que uno se quite la adicción sino que uno se haga adicto al centro, es similar al fenómeno, cuando los terroristas tienen prisioneros en cautiverio lo que llaman el Síndrome de Estocolmo se desarrolla muy fuerte ese mismo síndrome porque en realidad uno está secuestrado”.

“Yo entré consumiendo un tipo de drogas, cuando salí, yo salí muy desintegrado de la sociedad. Antes de entrar en el centro yo trabajaba, yo no fallaba, yo vestía bien, le echaba ganas a la vida a pesar de mi adicción a una droga. Cuando salí de AMAR para hombres en Chihuahua, que ahora se ubica en Granjas Nombre de Dios de la ciudad capital, lejos de haberme beneficiado me habían perjudicado, el tipo de droga que yo consumía lo dejé para consumir una de mayor impacto, fue peor me afectó mucho”.

Actualmente Troy se ha recuperado de la grave adicción y agradece la ayuda del Centro de Rehabilitación Alcance Victoria, centro cristiano donde permaneció una temporada y actualmente es interno de Docxa, y califica la terapia de estos dos centros como oportuna y humanitaria, ya que con sus métodos funcionales y sin violencia logran rehabilitar a los adictos. Mencionó a Gonzalo Cervantes, director de Docxa, y a la figura del padrino, Juan Salgado, y a Ramón Félix, a quienes reconoció su calidad humana.

Antes de finalizar la entrevista, Troy recordó que en el asunto de los Centros de Rehabilitación existe una cadena de complicidades entre directivos y algunos funcionarios públicos: “Yo tenía acceso a las bodegas y recibían y había toneladas de harina y despensas enviadas por el DIF, resulta que la esposa del presidente municipal en ese entonces, el ex alcalde Alejandro Cano Ricaud, –actual Secretario de Desarrollo Industrial y precandidato del PRI a un puesto de elección popular en la contienda federal– pues bien la esposa de Cano Ricaud es la hermana de los Tres Palacios, de Lalo Tres Palacios, pues esa comida nunca llegó a los internos, desaparecieron esas toneladas de comida de las bodegas”.

“A nosotros nos daban puro friego, verdura y frutas hongueada, comida podrida, eso sí lo puedo garantizar, a nosotros nunca nos dieron esa comida y también me di cuenta que los mismos directivos de oficina se robaban las lociones, se robaban los regalos y a los internos no les entregaban nada de lo que su familia a veces les enviaba; se robaban hasta los calzones y calcetas, y eso que son gente de adecuada posición económica y hasta ese grado llegan”.

“Me di cuenta que a una muchacha de las internas de AMAR mujeres la hicieron abortar porque fue maltratada y bañada con agua helada y todos estos casos no se saben porque son personas de poder económico y político y entonces callan los medios, calla la radio, la prensa y la televisión, no hay difusión les dan ahí una lanita y se quitan los problemas y siguen sus suciedades”, afirmó Troy.

Dijo que es grande el apoyo que han recibido los Centros de AMAR en despensas del DIF y en dinero gubernamental pero tan sólo sirve como un “negocio de familia”; además que por todo el anexo cobran de 12 a 15 mil pesos y la terapia dura tres meses de incomunicación, de secuestro, de maltratos, de violencia física y psicológica”.

¿A quiénes responsabiliza de estos ilícitos?

“Pues yo responsabilizo al centro en sí, el esquema implementado, desde el que barre, el oficinista hasta el director, es un centro de muerte”.

A los reporteros de Contralínea les pidió que revelarán nombres “al primero que mencionaría, pero que ya falleció es a Eduardo Tres Palacios, quien al parecer murió de sobredosis, también a Poncho Martínez –actual director general de los Centros de Rehabilitación de Amar––. “Yo desarrollé cierta amistad con Vilchis-Mauricio, Vilchis, actualmente director del Centro Granjas Nombre de Dios, esa cierta compatibilidad con él fue porque desarrollé el síndrome de Estocolmo”.

Centros de acopio

Durante la campaña política del actual gobernador José Reyes Baeza se crearon y operaron en todo el estado Centros de Acopio del Voto, reuniendo alrededor de cinco mil votos. De tal forma que el gobierno actual se comprometió a pagar el favor político. aseguró Martín Pérez, otra de las víctimas de AMAR.

En dichos centros de acopio del voto laboraban “servidores de confianza” de ocho de la mañana a ocho de la noche, quienes se encargaban de promover y solicitar el voto mediante llamadas telefónicas exhortaron a los familiares de adictos y a otros ciudadanos allegados a las familias de los internos de AMAR a que entregaran copias de sus credenciales de elector prometiéndoles beneficios, instalando una red “conocidos del conocido”. Para este trabajo electoral los directivos de AMAR se valieron de adictos de confianza o servidores de confianza. En ese entonces fungía como director Eduardo Tres Palacios quien falleció, y el premio del cargo público finalmente fue otorgado a su padre Antonio Tres Palacios.

El declarante estuvo internado por tres meses en el Centro de Rehabilitación de AMAR en Chihuahua y después fue militante durante un año; ser militante significa asistir a las juntas de AMAR, ayudar en las reuniones de familias. Aseveró que está resentido con el grupo de AMAR porque finalmente comprendió que la enfermedad y las adicciones no se curan con maltratos físicos y psicológicos porque lo único que lograron fue traumarlo.

Otra víctima

Carlos Chávez aseguró: “Estuve en el Centro de AMAR de Ciudad Juárez durante tres meses, me tocó ver que golpearon a un chavo. También observé que en una ocasión acudió un joven muy golpeado por unas pandillas de la calle y miembros de AMAR salieron a defenderlo y todos ellos, los de AMAR iban armados por lo que hubo una balacera en las inmediaciones de AMAR”.

Carlos Chávez fue entrevistado en la ciudad de Chihuahua en el Albergue para adictos, ayudaba a las cuatro personas que atienden a los asistentes, preparaban comida, mientras otros colocaban las colchonetas y preparaban jabón para lavar los pies a los asistentes, alguno de ellos se ocupaba de recibir a las visitas sentado ante el escritorio.

Dijo que es uno de los “resentidos” –como las víctimas de la violencia de AMAR suelen llamarse– contra el Centro de Rehabilitación de AMAR porque es un lugar donde se utiliza la violencia física y que “en varias ocasiones circularon rumores de que con otras personas se portaban más agresivos, incluso comentaban entre los internos que no sólo portaban pistolas sino hasta metralletas. Y también sabían de algunas muertes de internos pero no lograron confirmarlo porque todos estaban aterrados por lo que les pudiera suceder a ellos o a sus respectivas familias”. Mencionó que se conocían los hechos pero que nadie se atrevía a denunciarlo por temor a represalias.

Reiteró que los internos de AMAR tienen un profundo miedo a los directivos, a la familia Tres Palacios, aunque muchos internos o ex internos se encuentran muy resentidos por el trato inhumano que reciben como supuesta terapia y por eso muchos de ellos siguen en tratamientos para recuperar su autoestima. “Conmigo no se portaron tan violentos porque me deje guiar por ellos porque si continuaba con rebeldía podría ser peor”.

Actualmente “en el albergue nos encontramos a personas que logramos salir de AMAR aunque muy asustadas y resentidas, hace apenas unos días llegaron al albergue una pareja y su hijo quienes se encuentran muy atemorizados porque recibieron amenazas de los de AMAR y temen por sus vidas y las de su bebé”.

Carlos Chávez recordó: “y no son los únicos que se refieren al maltrato físico y psicológico de AMAR, hay otras personas que se refieren a que durante meses han sido incomunicadas, prácticamente secuestradas”.

El albergue fue inaugurado el 10 de noviembre del 2005 y funcionó hasta el 21 de marzo del 2006. Autorizaron que se instalará en la temporada de invierno.

El Centro de Apoyo para Adictos A.C., la red contra las adicciones, el Centro de Rehabilitación para Adictos Samaritano, la Iglesia Misionera de Discípulos de Jesucristo, son entre otras las instituciones que promovieron y atendieron este albergue y fue una respuesta de autoridades municipales y estatales a la necesidad social de indigentes, la mayoría con adicciones en fase aguda, con daños físicos y neurológicos, donde diariamente acudieron un promedio de 35 a 40 personas.


Publicado: mayo 2006 / Número 17



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